Mi historia con el TOC Relacional
Cómo pasé de vivir atrapada en las dudas a dedicarme a ayudar a otras personas a salir de ese mismo lugar. Mi formación como psicóloga General Sanitaria constituye la base de mi trabajo clínico. A lo largo de los años la he complementado principalmente con formación en análisis de la conducta y terapias contextuales, que son los enfoques desde los que desarrollo actualmente mi práctica. También me formé en Terapia Gestalt y, aunque ya no utilizo este enfoque como marco de intervención, conservo de él algunos recursos relacionados con el trabajo experiencial, la atención a las emociones y la importancia de ofrecer un trato cercano. Todo ello me permite adaptar el acompañamiento a las necesidades de cada persona.
“Me encanta mi trabajo porque entiendo profundamente el dolor que se siente estando ahí, me parece precioso poder acompañar a personas y ver cómo salen del túnel en el que yo un tiempo pensé que tendría que quedarme a vivir.”
Antes de que todo cambiara
Hace unos años, me pasó que un día de repente me vino un pensamiento: ¿Y si no quieres a tu pareja? hasta entonces mi relación había sido maravillosa, estaba super enamorada y sentía que había encontrado en mi novio todo lo que había estado buscando siempre: alguien con quien sentirme vista y realmente comprendida. Me quería con locura, nos divertíamos mucho y yo sentía que él era mi hogar.
Cuando apareció la duda
Sin embargo esa noche de Agosto me llegó aquel pensamiento como un flash, vino en un segundo y ese fue el tiempo que necesitó para llevarse lo que yo más quería. De pronto aquello que era lo que más claro tenía en mi vida se desmoronó. Recuerdo la sensación de absoluto pánico, el calor que subía por todo mi cuerpo, la parálisis, el ritmo aceleradisimo de mi corazón y la sensación de caerme al vacío. No podía soportar haber pensado eso, era completamente intolerable si quiera imaginarlo. Llorando me fui al cuarto de mi madre buscando alivio, ella intentó entenderme pero era muy difícil porque yo le decía: mamá yo le quiero pero ¿y si le dejo de querer? ¿Y si en el futuro ya no quiero que estemos juntos? ella intentaba razonar conmigo diciendome que no estaba pasando nada ahora y que yo le quería mucho, que en las parejas se tienen dudas y que es normal sentirse un poquito más desconectada a veces. Eso conseguía calmarme durante 1 segundo y venían de nuevo los pensamientos que me ahogaban.
«mamá yo le quiero pero ¿y si le dejo de querer? ¿Y si en el futuro ya no quiero que estemos juntos?»
Intentar arreglarlo… y que nada funcione
Yo pensé que como eso había venido tan rápido y sin previo aviso se iría de la misma forma e intenté a toda costa arreglarlo. Fui a terapia, me esforzaba por tener citas divertidas, por recordar momentos buenos que habíamos pasado, por hablar con personas que hubieran tenido dudas y que no hubieran acabado con su relación, intentaba buscar ese sentimiento de amor que había dejado de existir de repente dándole besos, abrazos y diciéndole cosas bonitas pero no funcionaba. Cada cosa que hacía podía darme un ratito de alivio pero luego otra vez volvía el bucle. Era horrible, nadie me entendía, pensaba que me estaba volviendo loca o que tenía que dejarlo y ya está, pero en el fondo sabía que no porque yo le quería y no quería estar sin él.
Cuando el TOC lo ocupa todo
Todo esto me desestabilizó muchísimo y dejé de poder hacer mi vida con normalidad, no era capaz de concentrarme en los estudios, no era capaz de salir con amigas sin tener esto en la cabeza, vivía cada día con una ansiedad muy muy elevada, que ahora con perspectiva lo veo y no sé cómo era capaz de seguir adelante. Me despertaba por las mañanas y nada más abrir los ojos estaba ahí ese pensamiento, me acompañaba todo el día y por la noche cuando me dormía soñaba también con aquello. Hasta entonces, desgraciadamente yo no había tenido una vida fácil, había pasado por muchas cosas horribles con las que había tenido que aprender a vivir, sin embargo esto que os estoy contando ha sido la vez que peor lo he pasado en mi vida.
Acompañamiento antes de entender lo que pasaba
En aquel entonces yo iba a una psicóloga que aunque no conocía el TOC relacional me ayudó muchísimo (ahora soy consciente de la suerte que tuve) , porque ella se centraba en acompañar y enseñarme a acompañar mis emociones, con ella aprendí a hacer las cosas aunque tuviera miedo, a permitirme estar triste y a entenderme emocionalmente. Sin embargo, desde el desconocimiento, respondía a mis dudas y sin saberlo retroalimentamos juntas aquel bucle.
El día que entendí lo que me pasaba
Después de estar así un año entero, buscando en internet encontré un artículo académico sobre el TOC relacional (no puedo deciros cual fue, porque lo he perdido) y al leerlo sentí por primera vez en muchísimo tiempo que alguien me entendía, que había un nombre para lo que me estaba ocurriendo y que no estaba loca. Ese artículo describía palabra por palabra lo que me estaba pasando (y eso que las conductas y los miedos de los que hablaban eran bastante específicos) no soy capaz de describir la sensación de alivio que sentí y como aquel artículo me calentó el corazón. Por fín encontré lo que me pasaba, por fín había un camino, por fín había dejado de estar sola. A partir de ese día todo empezó a cambiar.
«Por fin encontré lo que me pasaba, por fin había un camino, por fin había dejado de estar sola.»
El proceso de recuperación
Empecé a ir a una psicóloga que estaba especializada en TOC y me enseñó la técnica que se utiliza para recuperarse (EPR) estuvimos un tiempo trabajando juntas y poco a poco fui volviendo a ser yo, empezaba a disfrutar de mi relación de nuevo y a sentir un poquito de tranquilidad. Fue un trabajo muy difícil pero mereció la pena porque gracias a ello ahora estoy completamente recuperada, sin dudas y con mi novio en una relación preciosa en la que nos cuidamos, nos queremos y crecemos cada día.
De vivirlo a acompañar a otras personas
Han pasado los años y entre tanto me he hecho psicóloga, me he especializado en TOC y me dedico a ayudar a las personas que están pasando por lo que yo pasé. Me encanta mi trabajo porque entiendo profundamente el dolor que se siente estando ahí, me parece precioso poder acompañar a personas y ver cómo salen del túnel en el que yo un tiempo pensé que tendría que quedarme a vivir.
Creo que gracias a haberlo vivido puedo llegar a comprender en profundidad el dolor por el que pasa la gente con TOC y en sesiones aplico tanto lo que la evidencia científica demuestra que es útil (la EPR) como la parte de acompañamiento emocional que pude aprender de aquella psicóloga que os comenté.
¿Te has visto reflejada en mi historia?
Si estás pasando por algo parecido a lo que yo viví, quiero que sepas que no estás sola. El TOC relacional puede hacerte sentir perdida y llena de dudas, pero hay una forma de salir de ese bucle y volver a sentir tranquilidad en tu relación y en tu vida.