Descubre la historia de nuestras pacientes
Las historias que encontrarás aquí reflejan el proceso real de personas que han aprendido a relacionarse de otra manera con el TOC. Cada experiencia es única, pero todas comparten algo en común: no están solas y hay formas de avanzar.
La historia de C
«Las compulsiones pueden ser muy fuertes, pero tus pensamientos no tienen por qué definir quién eres.»
Cuando todo empezó
Recuerdo la mezcla de vergüenza, culpa e incomprensión que estuve experimentando durante meses en silencio, y el sufrimiento que eso me ocasionó. Estaba convencida de que lo que me pasaba era algo que yo misma estaba provocando o el resultado de no querer afrontar la realidad. Pero, al mismo tiempo, sentía que cuanto más tiempo pasaba, más me alejaba de mi esencia, y me veía en un callejón sin salida. Ni siquiera en terapia sabían cómo ayudarme, y a veces sentía que incluso reforzaban mis propios pensamientos. Estaba en una situación muy complicada y frustrante, donde solo sentía que me estaba perdiendo a mí misma y que mi vida se iba al garete.
El momento en el que cambió algo
Un día, tuve la suerte de que, haciendo scroll en TikTok, me encontré por casualidad con un vídeo de Nuria. Estuve durante un buen rato llorando de alivio, por sentirme representada en la experiencia de otra persona, por saber que existía algo que explicaba lo que estaba viviendo y que podía tener solución. Tuve el valor de escribirle y empecé a hacer terapia con ella. Desde el primer día sentí que acababa de dar el primer paso para estar mejor.
“Estuve durante un buen rato llorando de alivio, por sentirme representada en la experiencia de otra persona, por saber que existía algo que explicaba lo que estaba viviendo y que podía tener solución.”
El proceso de terapia
Ella, en ningún momento, me prometió que haría desaparecer el TOC de mi vida (aunque me hubiera encantado), pero me hizo entender por qué ese no debía ser mi propósito. Durante las sesiones me sentía acompañada y comprendida, a la vez que adquiría nuevos conocimientos sobre lo que me pasaba y herramientas para afrontar lo que viniera. Y esto no son palabras vacías, porque tras cada sesión, al poner en práctica las EPR —una especie de ejercicio de confianza que debía hacer para comprobar que la solución pasaba por enfrentarme a mis miedos—, descubrí que tenía sentido aquello que, a priori, no lo tenía y merecía la pena.
Exponerme no significaba tomar decisiones precipitadas, como me querían convencer mis pensamientos intrusivos y mis compulsiones, creyendo que esa era la salida. Exponerme era aprender a sentir todo lo que viniera, en un espacio seguro, para integrar la sensación de que podía afrontar y sostener cualquier situación que temiera con todas mis fuerzas. Y sí, hubo días muy duros, de sentir mucho miedo e incomodidad.
Sin embargo, algo dentro de mí sentía que iba calando y calmándose. Y eso ya era muchísimo para mí en aquel momento, cuando sentía que mi vida giraba por completo en torno a mis obsesiones y compulsiones. Poco a poco empecé a sentirme mejor, y aunque el TOC fue apareciendo de manera aislada e imprevista, estaba tranquila, porque Nuria, desde el primer momento, me explicó que eso formaba parte del proceso, incluso si yo ponía toda mi energía en hacerlo lo mejor posible.
Aprender a convivir con el proceso
El TOC es especialmente oportunista: aparece en los momentos en que estamos más vulnerables y, de alguna forma, se aprovecha de ello, presentándose de diferentes maneras, para que creas que ya no es TOC. Sin embargo, gracias a Nuria, aprendí que no era una derrota volver a experimentar sensaciones o pensamientos, sino una victoria. Cada vez que regresaban, lo hacían con menos fuerza, con menos necesidad de compulsión y con más capacidad de darme cuenta.
Un mensaje para otras personas
Animo a cualquier persona que se encuentre lidiando con un TOC. Aunque pueda parecer algo por lo que avergonzarse o pensar que solo te ocurre a ti, te aseguro que no: simplemente es una forma que tiene tu mente de defenderse de aquello que teme, del mismo modo que lo hace la ansiedad. Animo a quienes estén en una situación similar a que tengan la valentía de iniciar un proceso adecuado de terapia con EPR para mejorar su calidad de vida, porque, aunque sea duro, merece muchísimo la pena. No es un esfuerzo en vano en absoluto: es un paso hacia adelante en el proceso de empezar a relacionarte de otra manera con tu forma de sentir las emociones.
Y si no sabes quién puede acompañarte, te recomiendo encarecidamente a Nuria: una profesional que combina en su forma de ayudarte la profesionalidad con la cercanía y la confianza que podrías encontrar en tus mejores amigos.
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Cada proceso es único, pero muchas personas que viven con TOC comparten emociones similares.
El testimonio de T
«Las compulsiones pueden ser muy fuertes, pero tus pensamientos no tienen por qué definir quién eres.»
Cuando comenzaron los pensamientos
Mi proceso con el TOC relacional lo puedo clasificar como una vida aparte. En mi caso llegó un día de repente con pensamientos muy fuertes y yo lo primero que pensé es que me estaba volviendo loca. Los primeros meses viví en un infierno no tenía ganas de nada, no quería salir con mis amigas, ni ir a clase ni hacer nada.
Toda mi vida se basaba en darle vueltas a los pensamientos que mi cabeza me decía y que eran demasiado fuertes. Era pasar las 24 horas del día pensando en esos pensamientos y convulsionando.
Buscando respuestas
Acudí a una psicóloga que me diagnosticó el toc pero sin embargo no hacía EPR, ERROR!! Lo único que conseguía cuando iba a terapia era convulsionar aún más, así que me volví loca buscando por internet y descubrí que la terapia que debía hacer era la EPR. El mayor alivio lo encontré viendo en internet testimonios sobre gente que tenía el mismo toc, obviamente una convulsión pues era pensar si yo tenía los mismos pensamientos o eran parecidos.
El momento en que encontré ayuda
Un día viendo tik tok me salió un vídeo de Nuria.
Al principio tenía miedo sabía que el TOC era algo muy difícil de tratar pero hoy puedo decir a pesar de que aún me queda camino que Nuria me ha acompañado en todo mi proceso y me ha ayudado muchísimo.
Yo empecé ya cuando llevaba bastante tiempo con el TOC, pero aún así yo no conocí la tranquilidad dentro de ese infierno hasta que comencé la terapia con ella.
Aprender a convivir con el proceso
He de decir que lo mejor es llegar a ‘rendirse’, llegué un momento en el que dije me rindo no puedo más que los pensamientos sigan y me ganen pero yo seguiré con mi pareja. Puedo decir que yo de verdad llegué a creer que odiaba a mi pareja y no la quería. PERO, después de casi un año sigo con él, pues la vida sigue y se puede superar. Yo me prometí a mí misma que hasta que no estuviese bien no tomaría una decisión sobre si dejarle o no, porque hay que recordar que las convulsiones pueden ser muy fuertes pero tus pensamientos no tienen porque identificarte.
Yo hacía muchísimas compulsiones incluso inconscientemente, ver cómo me sentía antes, durante y después de estar con el, como me sentía cuando veía los tiktoks, mensajes y demás que él me mandaba, mirar fotos y pensar en si le quería, si era guapo, si de verdad merecía la pena luchar…
Lo que aprendí del proceso
He de decir respecto a esta última que yo hubo un momento en el que me dije a mí misma no tengo que luchar por él, tengo que luchar por mi misma!! Porque yo me merecía poder decidir si estar en la relación o no y permitirme ser feliz porque yo era la que quería estar ahí. Es difícil pero de verdad que se consigue. Desde mi recorrido en esta trayectoria puedo decir que lo peor son las recaídas pues a veces ni siquiera te das cuenta de que has vuelto a caer pero hay que recordar que siempre hay luz al final del túnel. Creo que lo más importante es saber que hay que luchar para salir del toc, de las obsesiones, de la rumiacion, de las comprobaciones… Por nosotros mismos porque es lo más importante
“Es difícil pero de verdad que se consigue.”
Un mensaje para personas que se sientan en la misma situación
Puede que el proceso sea lento pero siempre vale la pena. Importante también saber que no estás solo!! Yo me volvía loca pensando en que me pasaba y porque nadie lo entendía pero hay muchas más personas sufriendo lo mismo.
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¿Te sientes identificada con estas historias?
Si estás pasando por algo parecido, recuerda que no tienes que hacerlo en soledad. La terapia especializada puede ayudarte a entender lo que te ocurre y empezar a relacionarte de otra manera con tus pensamientos.